Con el paso del tiempo, los empastes dentales pueden deteriorarse y dejar de cumplir su función protectora. Y aunque no siempre provocan dolor o molestias, un empaste en mal estado puede poner en riesgo la salud del diente y generar complicaciones mayores. Saber cuándo es necesario reemplazarlo es clave para mantener una sonrisa sana y evitar tratamientos más complejos, por eso te lo contamos en este artículo.
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¿Por qué los empastes se deterioran con el tiempo?
Los empastes, ya sean de amalgama o de resina compuesta, están expuestos al desgaste diario causado por la masticación, los cambios de temperatura, la acidez de los alimentos y el paso de los años. Por tanto, con el tiempo pueden:
- Fracturarse o despegarse parcialmente.
- Filtrarse, permitiendo el paso de bacterias al interior del diente.
- Cambiar de color o volverse rugosos, dificultando la limpieza.
Estos pequeños defectos no siempre son visibles, por lo que es importante realizar revisiones dentales periódicas para detectar a tiempo cualquier deterioro.
Señales de que un empaste debe reemplazarse
Algunas señales que indican que tu empaste necesita revisión o sustitución son:
- Dolor o sensibilidad al frío, calor o presión.
- Desgaste visible o cambio de color.
- Aparición de bordes irregulares o grietas.
- Molestias al masticar o sensación de diente “flojo”.
Un odontólogo puede evaluar el estado del empaste mediante una exploración y radiografía, determinando si conviene repararlo o reemplazarlo completamente.
Reemplazar un empaste a tiempo evita infecciones, caries recurrentes y pérdida de estructura dental. ¡Recuerda! En Castro Ferreiro contamos con materiales estéticos y duraderos que devuelven a tus dientes su aspecto natural y su función. ¡Pide tu cita!

